esta es mi vida en bogotá, la ciudad de siempre

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sábado, 11 de septiembre de 2010

bájese de esa chaqueta fucsia



Hace días, un viernes, salí de un bar a las 3 de la mañana. Estuve esperando bus en la séptima, pasó un colectivo y me subí. Cuando me di cuenta algo andaba mal. Todos los pasajeros eran como ñeros. sí, ñeros. Hasta el conductor. cachuchas ladeadas, pantalones anchos, no podría describirlo, no quiero generalizar, pero el hecho es que me sentí inmediatamente en peligro, subiéndome al colectivo del robo colectivo. Dude si pagar o no pero pensé que ya se subirían otras personas. Miré a mi alrededor y ver una chica aparentemente normal me tranquilizó un poco. Me quedé al lado de la puerta. Yo llevaba una chaqueta fucsia y me sentía fuera de lugar en la mitad de ese mundo sombrío. Los manes que estaban a mi lado empezaron a pasarse perico en una bolsa y a meter ahí al frente mío. ¿En qué momento me robarán y me devolverán a la calle sin nada? Me preguntaba. Hacía calor y yo llevaba además un saco así que me quité la chaqueta. Entonces uno de los manes me dijo que tuviera personalidad, que por qué me quitaba la chaqueta, que si me la había puesto era porque me gustaba ¿No? Le respondí entre nervioso y confundido que tenía calor, como si tuviera que explicarle mis actos a ese desconocido, pero claro él no me creía y seguía diciéndome que tuviera personalidad, yo repetía que tenía calor como si en verdad fuera importante que me creyera, entonces otro dijo que si le regalaba la chaqueta a su nena. Su nena era la joven que a mi me había tranquilizado por no parecer tan ñera. Entonces ella empezó a decir que sí, que se la diera, que estaba una chimba. Entonces empecé a ver por las ventanas como quien finge que se acerca al lugar donde debe bajarse. Además ya me voy a bajar decía yo, mientras le gritaba al conductor que me dejara ahí, donde fuera, rogando en mi interior que el conductor no fuera de esa supuesta pandilla y que me abriera la puerta. Me bajé entre gritos de los ñeros que me insultaban por gallina. afortunadamente, de nuevo en la calle, sentí que había estado al borde de un gran peligro. Fue un alivio bajarme de ese colectivo y poder ponerme de nuevo mi chaqueta fucsia.

2 comentarios:

  1. Me acuerdo de cuando le pasó esto, que susto, Bogotá de noche da mucho miedo, tanto que ya no disfruto salir por la noche.

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